viernes, 20 de noviembre de 2009

Primer Contacto con la Comunidad de Friendship

Por Isabel Lopez.

Isabel López, de USA, relata su primer Encuentro con los Friendship, en 1993. Texto ligeramente modificado por Xentor Xentinel para agregar signos de puntuación, y así mejorar la redacción, sin cambiar el contenido.



PARTE 1

A continuación describo los sucesos de aquel día. Omito detalles, como es el país y lugar exacto de los hechos, a petición de Friendship. Ellos me pidieron que toda la información como prueba de este caso, asi como la ubicación exacta, nombres involucrados de testigos, y otros detalles importantes que hacen valido este testimonio, fuese entregada a solo un investigador y periodista relacionado con estos temas, y así se hizo, debido a que hay detalles que comprometen a personas involucradas.

Mi ex esposo y yo nos encontrábamos de vacaciones en un país del Caribe. Recorríamos toda la costa, pues me gusta el mar, y siempre fui muy aventurera. Llegamos a un punto del camino que rodea el litoral —un lugar muy solitario donde había una cabaña desabitada—, y decidimos buscar al encargado de aquella zona, a ver si existía la posibilidad de que pudiéramos rentarla y encontramos al hombre, muy cordial y de familia muy humilde. Conocimos también a su esposa y a sus hijos, todos ellos muy afables.

Rentamos la cabaña, que en su interior se encontraba en unas condiciones bastante desfavorables, pues aún sus baños no estaban terminados. Había que salir afuera a hacer las necesidades. Tampoco había luz eléctrica, y además tuve que aprender a cocinar con leña; pero a pesar de todo, lo disfruté, pues era algo diferente a la rutina diaria.

La cabaña queda a sólo a unos pocos metros del mar. Desde el portal se divisaba un panorama espectacular. En la segunda noche de nuestra estancia, alrededor de las 9:00 pm, mi esposo vio una luz en el mar. Pensamos que sería una lancha, pero nos extrañó, porque hasta el momento, no habíamos visto en aquella zona ninguna en el tiempo que llevábamos. Habíamos observado sólo uno o dos botes, muy comunes, de pescadores, y no exactamente en el área inmediata a la cabaña, sino kilómetros antes. Decidimos salir afuera y acercarnos al mar. Observamos cómo la luz se levantó del agua, y tomó altura; se acercó hacia nosotros, e hizo varios movimientos. Mi corazón comenzó a latir como si tuviera taquicardia. Mi esposo y yo, apenas podíamos creer lo que estábamos observando. No era un ovni pequeño, era una inmensa nave con un juego de luces blancas, verdes, amarillas, naranja... un espectáculo único. Acto seguido, se desplazó hacia el monte donde descendió. El destello de luces aún se podía observar a distancia. Mi ex y yo éramos personas que, la verdad, no solíamos sentíamos inclinación por los temas relacionados a ovnis ni nada relacionado. Él siempre ha sido de esos que dicen «ver para creer», pero yo siempre pensé en la posibilidad de que no fuésemos los únicos habitantes en el universo. Entonces, le dije a mi ex: «es una nave extraterrestre», y él me respondió: «nunca imaginé ver algo así».

Él quería caminar hacia donde se encontraba la nave, pero yo sentí miedo y le dije que no lo hiciera, pues no nos conocíamos la zona, y había mucho campo de por medio.

En instantes me sentí medio adormecida, con muchos deseos de dormir; algo extraño en ese momento, porque lo más natural hubiese sido que me quedara junto a mi esposo en el camino, esperando a que la nave despegara. El deseo de dormir era tan profundo que yo, por mas que quisiera, no lo podía controlar, y le dije a mi ex que me iba a acostar; que me avisara cuando la nave levantara vuelo, para ver lo que hacía. Me fui a la cama y me dormí al instante.

Cuando de repente despierto, veo frente a mí a un ser alto, rubio y de ojos azules. Vestía una túnica blanca, con un cinturón ancho con una hebilla que brillaba. Sus zapatos eran como unas sandalias de un material parecido a la piel. Pude observar en él un aura de luz muy potente, y su mirada me transmitía mucha paz y mucho amor. Por medio de telepatía me dijo que pertenecía a una civilización proveniente de las Pléyades, y que habitaban en una isla llamada Friendship; que su única intención era ayudarnos, y que ellos siempre estarían junto a nosotros hasta el ultimo momento; que no olvidara que la palabra clave es «AMOR». Me dijo que seguiríamos en contacto... seguidamente, sentí que no podía moverme, y perdí la visión por unos instantes. Cuando la recuperé nuevamente, ya él no estaba ahí.

Me levanté, y mi esposo estaba todavía en el camino, vigilando desde lejos el lugar donde estaba aterrizada la nave. En el momento que voy a salir, la nave despegó y voló por encima de la cabaña, en dirección justo a donde estaba mi ex y se detuvieron casi encima de él. Le proyectaron una luz blanca sobre su cuerpo por unos segundos. Pensé que se lo iban a llevar, pero acto seguido, le retiraron la luz y la nave tomó altura; se detuvo por unos segundos y, a una velocidad extraordinaria, dio un salto en el espacio, y se convirtió en una lucecita parpadeante en el firmamento semejante a una estrella; después otro salto y desapareció totalmente. Le pregunté a mi ex cuanto tiempo estuvo en tierra la nave, y me dijo que aproximadamente 2 horas.

Al día siguiente salimos a explorar el lugar, a ver qué encontrábamos. Llegamos a un punto del camino donde vimos una marca circular en la tierra de color más oscuro que el natural. Observamos al lado del círculo unas flores que habían sido como pisadas, y una huella de un pie más grande de lo normal. Continuando en nuestra búsqueda, tropieza con nosotros el encargado que nos había rentado la cabaña, y le preguntamos si había notado algo extraño la noche anterior. Nos dijo que no, pero que estuviéramos al tanto si veíamos en el mar restos humanos o de un avión, porque la noche anterior había despegado desde Puerto Rico una avioneta particular con su dueño, y el piloto, y nunca llegaron a su destino; y era posible que hubiesen caído en el mar, y que iba a comenzar la búsqueda de esas personas.

Esto fue el comienzo la parte inicial del primer contacto con Friendship. Días después, decidieron regresar por nosotros. Ellos sabían en la situación que realmente nos encontrábamos.


PARTE 2

Continuando con los sucesos de aquel primer encuentro: todo aquello no concluye cuando la nave desaparece en el firmamento. Más bien era el comienzo de una cadena de sucesos inexplicables. Los Friendship: ellos supieron en la situación que realmente nos hallábamos, y decidieron regresar por nosotros. Ellos nos acogieron y nos salvaron. Lo expreso aquí, en esta página, ante el mundo: «Ellos me salvaron la vida».

Regresaron los Friendship y nos sacaron de aquel lugar donde quedaron todas nuestras pertenencias, nuestras ropas, el auto que habíamos rentado días antes (un jeep), los pasaportes... todo quedó allí intacto, salvo nosotros, que fuimos trasladados en una nave enorme, espectacular, hacia un barco que se encontraba en alta mar. Era un barco de carga que realizaba viajes trasladando combustible específicamente desde Sur América hacia una isla cuyo nombre me reservo. Un barco que navegaba sin bandera en el momento que ingresamos en él.

Cuando entramos en el barco, fuimos muy bien acogidos. La atención que recibimos fue excelente. No me cabía la duda de que nos estaban esperando. El personal como tripulación con que contaba el barco, era bastante reducido, y todos eran hombres. Nos recibieron con gran alegría, como si fueran viejos amigos que nos reencontrábamos después de largo tiempo.

Nos ofrecieron una habitación muy cómoda que contaba con una cama bastante amplia y un baño, y nos trajeron ropas para que nos cambiáramos. Yo, con una actitud desconfiada, les dije que no quería cambiarme, sino que quería permanecer con la que llevaba, y ellos, muy pacientes, me dijeron que todo estaba muy bien, pero que era necesario que me cambiara la ropa, sólo por unos minutos, para ellos lavarla y entregármela de nuevo, y entonces acepté. Al quedar solos en la habitación, mi esposo y yo nos aseamos, y descansamos hasta que regresó uno de los tripulantes con la ropa lavada y muy bien planchada. La verdad, lo hicieron mejor que yo, muy profesional.

Mas tarde, vinieron por nosotros para invitarnos a comer. Nos dirigimos hacia un cubículo donde almorzaban. Allí, tuvimos la oportunidad de conversar con toda la tripulación, todos muy cordiales y simpáticos. Algo que los caracterizaba era la expresión de alegría, y el buen carácter que mostraban, realmente genial. Yo les dije que no deseaba comer, pues la verdad, quien no pierde el apetito con tantas emociones juntas. Pero ellos insistieron, y me preguntaron cuál era la razón por la que no deseaba comer: si era que no me gustaba la comida que estaba, podía elegir otra, y ellos me la preparaban. Yo insistí en que no, que solo quería un vaso con agua, y me trajeron el agua.

Aproximadamente media hora después, se nos acerca otro personal del barco y nos dice que el capitán desea conocernos; que él nos iba a conducir hacia donde el capitán nos estaba esperando. Lo seguimos; subimos una escaleras muy estrechas donde sólo había capacidad para una persona, hasta llegar a una camarote donde nos esperaba el capitán del barco: un hombre alto, rubio y de ojos azules. Su aspecto físico muy semejante a la de los seres que conducían la nave que nos introdujo en el barco. El capitán nos recibió con una agradable sonrisa y nos extendió su mano, dándonos la bienvenida.

Después nos pidió que nos acercáramos, que quería mostrarnos algo. Nos acercamos a una mesa rectangular donde había varios mapas, y nos señaló el lugar exacto donde se produjo el intercambio que realizaron con nosotros de la nave hacia el barco. También nos indicó el lugar donde navegaba en ese instante: un mar muy peligroso donde naufragan grandes embarcaciones. También nos explicó que ese barco que nos transportaba realizaba viajes desde Sur América hacia una isla, trasladando combustible y, casualmente, se hallaban en ese momento realizando uno de esos viajes y se dirigían hacia la isla. Continuó informándonos que había sido necesario trasladarnos de la nave hacia el barco, porque el plan que los hermanos (los de la nave) habían trazado para ayudarnos, requería ese paso. Al final, cuando el capitán concluyó su conversación, dirigió su mirada hacia mí y dijo:

—El Señor escuchó tu súplica.

—Gracias —le respondí... y él me contesta.

—No, a mí no... Él nos utilizó, agradécele a Él.

Y levantó su mano señalando con el dedo índice hacia el cielo.

Nunca dudé que existieran los milagros, y era justo lo que estaba viviendo, un verdadero milagro.

Gracias, Señor, gracias.

Gracias, Friendship, amigos, gracias.


PARTE 3

Continuando con los sucesos ocurridos en el barco: después de una agradable e interesante conversación con el Capitán, nos dirigimos mi ex y yo a la estancia donde se hallaban algunos tripulantes. Teníamos libertad para andar por todo el barco, aunque nos percatamos que, a distancia, alguien nos vigilaba. Mi ex y yo insistíamos en buscar la bandera del barco a ver a que país pertenecía, intento que terminó en una frustración total, pues no lo logramos.

Cuando llegamos a la estancia, iniciamos una amena charla con los allí presentes. Eran personas de diferentes nacionalidades. Había uno nacido en California, Estados Unidos. Otro de Manhattan, otro de Puerto Rico, otros ingleses... También había uno que reside en Holanda, pero era de descendientes célticos; entre otros, que pertenecían a diferentes países. Recuerdo que el señor nacido en California nos comentó que hacía mucho tiempo no se reunía con su familia, pues había sido elegido para formar parte del grupo que trabajaba en el barco, y por esa razón se alejó de ellos por tiempo indefinido.

Aprovechamos el momento para hacerle saber al boricua que teníamos una curiosidad un poco indiscreta, pero curiosidad al fin, y era que deseábamos conocer cuál era la bandera con la que navegaba aquel barco; y el boricua nos respondió que tenían dos banderas, pero que no estaban izadas. Pero a qué país pertenecen, le pregunté... nunca hubo una respuesta, y tampoco insistí, pues, a veces, es mejor no saberlo todo.

Uno de los ingleses nos hizo saber que si los hermanos de la nave no nos rescatan, no hubiésemos sobrevivido para narrar la historia; que el Señor obró por medio de ellos, y que desde ese día en adelante apartáramos los ojos de las tinieblas, y los abriéramos a la inmensa y grandiosa luz de nuestro Señor.

Realmente, a esa hora aún desconocíamos cual sería nuestro paradero, el destino final de aquella inolvidable travesía. No sabíamos a ciencia cierta cuál era el plan que nuestros hermanos habían trazado, pero fuese cual fuera, estaba viva viviendo una experiencia extraordinaria.

Para concluir, finalmente el plan de nuestros hermanos resultó ser perfecto: nos ingresaron de una manera sorprendente en los Estados Unidos, donde mi ex y yo reanudamos nuestra vida normal, pero sin duda ya no éramos los mismos.

Ya en los Estados Unidos, al continuar nuestra vida familiar, comenzaron a ocurrir sucesos muy extraños, como ver la imagen de los hermanos dentro de mi casa. Era Miguel la mayoría de las veces. Mi ex también comenzó a tener una serie de sueños donde siempre llegaban los hermanos de la nave a salvarle la vida. Cuando me lo comenta, comprendí que algo estaba sucediendo con nosotros. Yo también comencé a experimentar sueños en los que Miguel me mostraba sucesos futuros, e incluso hechos que le ocurrirían a mi esposo días después de yo haber recibido el mensaje. Yo detallaba a mi ex con lujo de detalles los lugares, las casas, los autos, etc., donde ocurrirían sucesos relacionados con él; algunos de suma importancia, y todo lo definía exacto. Mi ex me escuchaba, pero no imaginó que realmente se cumplieran hasta que ocurrió la primera, que no le causó asombro; más bien le produjo mucha preocupación, y me decía que ellos, los de la nave, algo me habían hecho.

Comenzaban a cumplirse todas las predicciones que, a través de los sueños, Miguel me transmitía; y fueron esos sucesos los que me ayudaban a comprender, día tras día, que debía elegir sólo un camino... el de la inmensa Luz, algo que me fue confirmado por Friendship cuando comenzaron a visitarme físicamente en mi domicilio. En la actualidad me unen lazos muy fuertes a estos grandes amigos. Ellos marcaron una nueva etapa en mi vida.

Friendship cambio mi manera de ver el mundo. Comprendí que la verdadera sabiduría no la adquirimos en las escuelas, donde nos envían nuestros padres para que nos formemos como individuos capaces de desenvolvernos en una sociedad plástica: la verdadera sabiduría la adquirimos cuando definitivamente nos acercamos a Dios.

Ellos me enseñaron que la felicidad sí existe, pero no afuera, sino dentro de cada uno de nosotros.

«Con los ojos del alma, descubran la grandeza oculta en vuestro ser interno».

Paz.

Isabel López
http://islafriendship.com

1 comentario:

  1. una hermosa mentira, pues no solo existes tu en este mundo somos muchos, en busca de terminar esta corrompida sociedad y que an hecho ellos por solucionarlo, solo esconderce y predicar solo a unas cuantas personas....algo bastante raro

    ResponderEliminar