viernes, 12 de septiembre de 2014

Así Somos Friendship 2014

Espacios dedicados al Caso Friendship y temas afines entre el 8 y 10 de Septiembre del 2014 en el programa de televisión «Así Somos», del Canal «La Red» de Chile, en donde se llegó a entrevistar a Octavio Ortiz, quien presentó un par de grabaciones inéditas de las conversaciones de su familia con los Amigos de la isla.

Hacia Junio de 1985, la Familia Ortiz contacta por radio de banda ciudadana con Alberto, capitán del yate Mitylus II, quien más tarde les presentará a los Friendship.

El 17 de Agosto de ese año, es cuando se produce el famoso Avistamiento Masivo. Hacia las 14:30 ó 15 hrs, la Estación Lucero, como se llamaba la Frecuencia de los Ortiz, recibe un nuevo llamado radial de Friendship. Contesta Claudia, la hija menor de Octavio. El mensaje es:

—Salgan afuera y miren al cielo.

La familia sale, y se encuentra un extraño aparato suspendido en el cielo. Por radio, la Estación Friendship anticipa una serie de movimientos, que el aparato efectivamente realiza, demostrando así que el objeto está siendo controlado por ellos.

El aparato, a su vez, es visto en todo Santiago de Chile, y hasta es transmitido en vivo por la televisión.

Ante las continuas demostraciones de poder psíquico y tecnológico de los Friendship, el 2 de Diciembre, Cristina, la esposa de Octavio, le pregunta por radio a Ariel de Friendship, si ellos son Extraterrestres. Ariel responde:

—Tal vez algo fuera del planeta... Tal vez algo fuera del planeta, pero no fuera de la Humanidad. Somos miembros de la Humanidad.

El 4 de Abril de 1989, a raíz de una enfermedad grave de Octavio, la familia es invitada a la isla para su tratamiento y curación. Sin embargo, por miedo, Octavio desiste de ir.







martes, 27 de mayo de 2014

Raúl Núñez: ¿Murió Hitler en Chile?

Rául Núñez Gálvez nos presenta una investigación realizada por el fallecido periodista e investigador Osvaldo Muray Quiroz, que en el momento de su muerte trabajaba intensamente en la zona de Talcahuano, Concepción, Constitución, Pichilemu, y otras, rastreando la llegada de submarinos alemanes con sus tripulaciones a los meses después de haber terminado la Segunda Guerra Mundial. Mas información en: http://www.iiee.cl/


¿Murió Hitler en Chile? Submarinos Nazis en costas chilenas

jueves, 6 de marzo de 2014

¿El Caso de las Muertes Misteriosas que jamás ocurrieron?

Por Xentor Xentinel


A fines del 2009 publiqué una increíble historia que encontré en Internet, y que titulé «El Lado Oscuro de Friendship - El Caso de las Muertes Misteriosas», en el que prometía investigar personalmente el asunto.

No sé por qué, después se me olvidó por completo hacer la investigación que iba a hacer. Pero, más vale tarde que nunca: éste año me acordé.

En Febrero fui a la oficina de Registro Civil de Castro, la capital de Chiloé, en donde vivo. Pero los datos eran escasos, y me recomendaron ir a la oficina de Quemchi.

Vengo llegando de ese lugar, para mostrarles lo que encontré. O, mejor dicho, lo que no encontré... Ésta es la oficina de Registro Civil de Quemchi:


Allí solicité información sobre la defunción de esas personas, supuestamente fallecidas en la comuna de Quemchi entre 1986 y 2002. La funcionaria que me atendió, me dijo que, justamente ella estaba trabajando ahí desde 1986, pero no recordaba a nadie con esos nombres. Revisó en la computadora, y no encontró a nadie con esos nombres en el Registro Nacional. Finalmente, me pasó éste viejo libro, que constituye el Registro Local:


Empiezo abriendo el libro en la letra «R», para buscar a los Rutherford y, de paso, a Ito Ruíz; pero me encuentro con que no hay ningún Rutherford en el registro, y tampoco está Ito (doble click en cada foto, para ver más grande):


Luego me voy a la letra «D», para ver si encuentro a Ernesto De La Fuente Tompkins. Nada:


Me voy a la «F», por si acaso. Tampoco:


¿Conclusiones? O la historia de las muertes misteriosas en la comuna de Quemchi, ligadas al Caso Friendship, son un completo invento, o «alguien» hizo quién sabe qué para eliminar esas muertes de los registros...

Pero, ¿Cómo pudo haberse hecho semejante cosa? ¿Cambiar el libro por uno exactamente igual, pero sin esos datos? ¿Borrarle la memoria a la funcionaria de allí para que justo no recuerde a esas personas? ¿O acaso alguien la puso a ella ahí justo en 1986? Hummm... Creo que es forzar mucho la imaginación. Tal parece que la historia, aunque muy buena, era sólo un muy buen invento.

jueves, 27 de febrero de 2014

Entrevista a Ernesto (2014)

Entrevista (2014) del periodista mexicano Yohanan Díaz a Ernesto de la Fuente, quien trabajara para la Congregación Friendship en la década de 1980, y trasladado a la isla del mismo nombre en 1989 a curarse un cáncer al pulmón que lo afectaba.

En esta entrevista, Ernesto revela detalles del tratamiento que recibió, que no había descrito con mayor detalle en otras entrevistas:
Yo veía [en la isla] que pasaba el tiempo y nadie intervenía. No había clínica, no había ninguna cosa. Entonces, un día me fui a hablar con Rafael, que por qué no pasaba nada. Entonces, me dijeron que primero, para poder mejorarme, yo tenía que creer... Creer que el cáncer tenía un origen psicológico.

Entonces, me decían lo siguiente:

—El cáncer, el tumor, te lo podemos quitar así, sin ninguna dificultad. Pero eso no está libre de que te vuelva dentro de 6 meses más, y con mayor intensidad. Entonces, tienes que convencerte de que el origen es psicológico, y una vez que tu mente ya está segura de que es psicológico, ahí podemos empezar el tratamiento.

[Rafel] volvió hacia atrás, y me dijo: «Éste es el secreto»... Que es un frasco pequeño con un líquido transparente, ceroso. Y me dijo:

—Esto está compuesto por dos partes: una orgánica y otra inorgánica. La orgánica tiene la particularidad de que es atraída por las células cancerosas. O sea, se mete dentro de las células cancerosas. Entra a la célula cancerosa en un 96%. Un 4% queda en las células sanas. Ésa es una parte del líquido. La otra, que es la inorgánica, tiene la particularidad de que puede manejarse magnéticamente.

Entonces, con un electrodo aquí y otro allá [pecho y espalda], no sé, lo hacen vibrar; el asunto es que esto se congela, y rompe todas las membranas de las células cancerosas. Y después, ellos, mediante otro tratamiento, fortalecen los Glóbulos Blancos, para que los leucocitos limpien la zona.


Entrevista a Ernesto de la Fuente (2014)

sábado, 18 de enero de 2014

¿Fue comprada la Isla Friendship por los Nazis en 1939?

Polémico historiador chileno lanzará libro en que asegura que los nazis pagaron a connotados políticos nacionales por una isla en el sur, para construir una base secreta de submarinos.

Por Osvaldo Muray (Artículo publicado originalmente en Revista Ercilla N° 3.300, páginas 32 y 33, bajo el título «La "compra" de la isla-búnker de Hitler»).


Una derivación absolutamente inesperada se ha desprendido de nuestra investigación sobre la presencia de Hitler en Chile, al conocerse que en el próximo mes de septiembre será lanzado en Europa un nuevo libro del historiador e investigador chileno radicado en Alemania, Víctor Farías, en que asegura que en el año 1939, los nazis «compraron» una isla en el sur austral chileno para construir allí una base secreta de submarinos. De acuerdo a la obra de Farías, varios políticos chilenos comenzaron a recibir dinero del nazismo para que se les cediera una isla, y los anticipos del libro señalan que entre los favorecidos por estos pagos figuraban los connotados personeros socialistas Marnaduke Grove y Salvador Allende.

El nuevo libro de Farías, titulado «Salvador Allende: El Fin de un Mito. Eutanasia, Socialismo y Corrupción», saldrá de las prensas de la editorial Maye y no cabe la menor duda que el escándalo que se armará a su alrededor será mayúsculo. En su obra, Farías entrega varios nombres de diplomáticos chilenos acreditados en Europa al advenir el nazismo, los que —según el autor— se encargaban de denunciar a los nazis quiénes eran judíos, para que la Gestapo los detuviera y enviara a los campos de exterminio. Algunos descendientes de aquellos diplomáticos hoy destacan en la política chilena, por lo cual el escándalo ad portas va a superar cualquier otro conocido.

Victor Farías, profesor de filosofía en Alemania e historiador, saltó a la popularidad y a los tribunales de justicia, luego de publicar el libro «Los Nazis en Chile», a resultas del cual la familia del ex presidente Allende se querelló en su contra; lo mismo hizo Joan Garcés, quien preside la Fundación Allende en España. En su libro, Farías afirma que Allende era antisemita y pro nazi. Ahora, el historiador chileno vuelve a la carga contra el ex mandatario y asegura que posee los recibos que los políticos chilenos firmaban cuando recibían dinero del Nacionalsocialismo alemán.

La información sobre el nuevo libro de Farías llegó hace varias semanas a Chile desde Barcelona, al e-mail del periodista Raúl Núñez, quien permaneció treinta años en la Madre Patria, tras abandonar nuestro país, al comienzo de la dictadura militar. Núñez mantiene una página web sobre temas de gran impacto, en que ahora abarca noticias de política internacional, misterios extraterrestres y asuntos esotéricos. Respecto al tema del nuevo libro de Farías, el diario 'La Tercera' publicó el domingo 30 de julio una breve información que no ha tenido repercusiones hasta ahora.

La denuncia de Farías sobre la «compra» de la isla sureña por parte de los nazis, viene a sumarse a las numerosas confirmaciones que figuran hasta ahora en el libro «Chile: el último búnker de Hitler», pero debo aclarar que jamás pasó por la mente de este periodista que el secreto refugio de los submarinos alemanes en la Segunda Guerra Mundial hubiese tenido un trámite tan increíble como el denunciado por el historiador chileno.

En honor a la verdad histórica, le corresponde a Raúl Núñez Gálvez, periodista chileno-español, el inicio de la investigación sobre Friendship, el secreto escondite de Hitler en Chile. A fines de los años 80, recibió en su oficina de Barcelona unas misteriosas grabaciones, en las que se mencionaba la isla, y en las cuales se aseguraba que estaba habitada por ángeles. Como era un cuento muy difícil de digerir, Raúl se dedicó a investigar el caso Friendship, el que, según los autodenominados ufólogos chilenos, no eran ángeles sino seres extraterrestres, en una avanzada con fines poco claros. Como ya lo he relatado en anteriores crónicas, el yerno de un prestigioso periodista Premio Nacional, informó a su pariente político que la supuesta Friendship era el secreto refugio de Hitler en Chile. Al publicar su revelación (Ercilla 3.295), comenzaron a surgir numerosas confirmaciones a las que ahora se viene a sumar la denuncia de Víctor Farías.


LA CONEXIÓN NAZI

La entrevista con Raúl Núñez, de pronto, salta a un tema inesperado cuando se refiere a los nazis. Reconocidamente experto en la temática ovni y esotérica, se hace muy conocido a través de las revistas Año Cero, Karma Siete, Enigmas y otras, pero aquí el nazismo no entra, de allí la pregunta:

¿Por qué en medio de los extraterrestres, aparecen los nazis en tu temática?
En Europa hay un gran resurgimiento de los planteamientos del nacionalsocialismo ante la avalancha de inmigrantes extranjeros, que es lo que comienza a pasar en Chile con los ciudadanos de países vecinos que buscan trabajo acá, y ese tipo de situaciones desatan los nacionalismos.

Aparte de mi temática habitual, comencé a escribir sobre la Colonia Dignidad, lo que nunca se había publicado en España. De allí fue natural saltar al tema Friendship. En 1988 recibí una cinta. Entonces comencé a relacionar esa supuesta isla misteriosa con los nazis. Un día 11, fecha en que todos los meses del año los catalanes van en peregrinación esotérica y de ovnis a la montaña de Montserrat, yo acudí con otros colegas. Para mi sorpresa, se me acerca un señor y me pide conversar conmigo en privado. Me lleva a un lado, donde hay un grupo de otras siete personas, y los primero que me dicen es que son admiradores de don Miguel Serrano (el nazi más antiguo de Chile, ex diplomático y escritor. N del A). Luego se identifican como miembros del nacionalsocialismo europeo; que han seguido mis lecturas y que están muy interesados en esa isla chilena, Friendship, y que desean proporcionarme contactos en Chile para profundizar mis investigaciones. Me ofrecen sumarme a su causa y que sólo es preciso mantener una gran lealtad y que haremos un intercambio de informaciones. Les dejé bien claro que yo no era nazi, pero igual comencé a recibir información sobre el nazismo europeo.
¿En qué año ocurre ese encuentro?
Eso fue el año 2000. Yo regresé a Chile en el 2003. Había mantenido mi contacto con esos nazis y al regresar traje nombres y teléfonos de personas en Coyhaique, Punta Arenas, Calbuco, Puerto Montt y otras ciudades. Estas personas son españoles y alemanes, en su mayoría, y pertenecen al nacionalsocialismo de Europa, especialmente de Alemania. Los adherentes en Chile —según mis contactos en España— son personas que han demostrado lealtad a la causa, según sus propias palabras.
¿Esta verdadera infiltración nazi tiene raíces más profundas en Chile?
Exacto. Yo creo que existen raíces mucho más profundas de lo que pensamos y lo que se ve a simple vista. Parece que se está esperando un movimiento económico que está sucediendo en el sur de Chile. Ellos (los nazis) están aguardando un enfrentamiento entre ciertas fuerzas económicas, aportes económicos judíos a través de la Fundación Rockefeller y otras poderosas organizaciones, para comprar extensas zonas del sur de Chile, y aseguran que se van a oponer a eso. A [Douglas] Tompkins, el dueño de Pumalín [Parque privado de 325.000 hectáreas - N de Xentor], lo califican de marioneta, manipulado por el gran capital judío, como también son manipulados todos los movimientos ecológicos actuales.

viernes, 17 de enero de 2014

¿Hitler en Friendship? Entrevista a Osvaldo Muray

Osvaldo Muray es el periodista que en 1966 inició la investigación de la ex «Colonia Dignidad» (enclave alemán en Chile que funcionaba como un pequeño Estado dentro de otro), al publicar el primer artículo sobre el tema. Cuarenta años después, publica el libro «Chile: El Último Búnker de Hitler», en donde sorprende con su tesis de que Hitler habría pasado los últimos años de su vida en Chile y, concretamente, en la misteriosa Isla Friendship.

A continuación, un extracto de una entrevista a éste investigador publicada en el desaparecido Sitio Web , antes de la publicación del libro.



Don Osvaldo, ¿En qué trabajo de investigación está últimamente?
En un libro que da información por primera vez de varios submarinos alemanes varados cerca de la costas chilenas. Siguiendo la pista de estos submarinos hundidos a pocos metros de profundidad he podido armar todo un rompecabezas, pues son naves de la época de la Segunda Guerra Mundial y están en lugares estratégicos de nuestro país.

He podido reconstruir la llegada de uno de estos submarinos alemanes y su tripulación, y creo será todo un acontecimiento para Chile e incluso para el mundo.
¿Llegada de líderes nazis por este sistema a Chile?
Todo indica que vamos en esa dirección. Incluso hemos podido reconstruir los sistemas que usaron para bajar a tierra material y utensilios diversos, y lógicamente en estos trasbordos deberían haber llegado personas importantes.
Una prueba de la existencia de estos submarinos varados sería necesario mostrar al público, ¿No cree?
La tenemos, y en estos momentos te la muestro. El submarino de la fotografía está en una zona muy ramificada de intereses alemanes. Se puede apreciar que la nave está en bastante buenas condiciones pese al paso del tiempo, las algas marinas dificultan ver la proa y la popa, pero hemos identificado el modelo y las utilidades de las máquinas cuando éstas se fabricaron. Creo que los jerarcas nazis tenían preparada su huida muy bien planificada. Esta foto, será publicada en mi libro; fue sacada por el buzo que lo examinó. La marea cuando baja, deja ver partes del submarino. A veces se puede ver un rato todo el cuerpo de la máquina, y otras veces, la subida de la marea lo deja fuera del ojo humano.

¿Las autoridades chilenas están al tanto de todo esto? Submarinos hundidos, en varios puntos de las costas chilenas... Esto es realmente asombroso.
Extrañamente, nunca han hecho caso a los testimonios dado por las personas. Yo mismo brindé datos a un Jefe de Policía cercano a mí por mi trabajo, y la información se perdió en el mutismo más absoluto. Esto puede resultar muy extraño para un extranjero, pero para quienes hemos seguido un caso como la ex Colonia Dignidad, un pequeño estado autónomo dentro de nuestro país, a vista y paciencia de las autoridades de varias generaciones de chilenos, nada nos extraña.
¿Piensa usted que Adolf Hitler puede haber huido de esa forma, engañando a todo el mundo?
Tengo suficiente información para asegurar lo anterior, pues pienso que no escapó a Argentina y menos a la Antártica. Hay que tomar en cuenta que Hitler desapareció en el año 1945, y la Colonia Dignidad comenzó en 1961. Al principio no veía la relación, pero luego, recopilando información y sacando conclusiones sobre ciertos pedidos que Paul Schäfer realizaba constantemente a Alemania, sobre todo de material fílmico, observé una similitud increíble con los gustos del Führer, lo cual me hace pensar que en esos años, Hitler estaba vivo y muy cerca nuestro.

En mi libro, que espero vea la luz a fin de año, doy datos fiables; y confirmo por personas muy cercanas a los lugares en donde están estos submarinos hundidos, la existencia de un santuario o una tumba extraña, donde cada cierto tiempo se reúnen personalidades de la política actual, incluso del extranjero, a rendir un homenaje a este monolito extraño. Yo creo que es la tumba de Hitler, por razones obvias. No quiero dar a conocer el lugar hoy en día, pero está allí y todas mis investigaciones reciente me indican que Hitler llegó, vivió y murió en este país. Más aún, creo haber localizado su tumba.
Una llegada de alemanes a costas chilenas tendría que haber tenido un fuerte apoyo de personas viviendo en Chile ¿Quiénes estaban organizados para esta acción?
Un lugareño que observó uno de estos desembarcos me dio la clave. Incluso me describió aviones que llegaron para trasportar pesadas cajas de material de uno de los submarinos varados. Este señor, que era administrador de la Estancia Flora, autorizó el aterrizaje en la playa de un avión muy adelantado a la época, para desembarcar por parte de la tripulación alemana objetos y material de este submarino. Esta embarcación está frente a las costas de Parral (Faro Carranza). ¿Quiénes tenían aviones y tecnología preparada para esta acción en Chile, incluso aeropuertos fuera del control oficial? Solamente, la antigua ex Colonia Dignidad.

Muchos piensan que son ideas fantasiosas y que inventaba historias sobre armas clandestinas llegadas por este sistema. Pues, el Ministro Zepeda, ahora ha encontrado armas antiguas enterradas en búnkeres subterráneos. Estoy seguro que son las armas de uno de los submarinos, pues las armas nuevas que también se encuentran ahora, provienen de los negocios que compartían los dirigentes de la ex Colonia con FAMAE [Fábricas y Maestranzas del Ejército de Chile - Nota de Xentor], y su exportación de armas al extranjero.

Mi investigación se ha ido ampliando cada vez más, y casi me ha desbordado, a tal extremo que muchas veces este tema me queda grande.

La Colonia Dignidad, actualmente en Chile, aún tiene mucho poder y grandes ramificaciones, incluso a nivel editoriales, pese a que han presentado una carta de buena voluntad hace un par de meses en el Palacio de La Moneda, pero no se puede olvidar lo que pasó en aquel lugar siniestro.
Usted relaciona de alguna forma la ex Colonia Dignidad con un tema muy controvertido en Chile. Me refiero a Friendship...
Exactamente, tengo fundada información que la tumba de Hitler en Chile, sólo puede estar en tres lugares en este país, y en mi trabajo relaciono de alguna manera esta isla del Sur —que no ha sido localizada aún—, con actividades de los alemanes. El gran público no sabe que personal de Servicios de Inteligencia de Chile, preparados para analizar etnias diversas —entre ellas, el estudio de las manipulaciones del movimiento mapuche y otros grupos sociales—, también han estado trabajando de este sentido. Existen, localidades totalmente creadas, guiadas y desarrolladas en el sur de Chile con un fin muy definido, y que lógicamente, menciono en mi trabajo próximo.

Entre estas posibilidades, creo que Friendship, y alguno de sus personajes, están dentro de este círculo de estudio y actividades con fines muy concretos.
Sr. Muray, ¿Puede agregarnos algo más sobre estos misteriosos submarinos frente a costas chilenas, totalmente ignorados por la población?
No tanto, la gente veterana de estos lugares sabe mucho más de lo que aparenta. Incluso si recurrimos a la historia, le diré que en el año 1939, un oficial del barco chileno «Almirante Latorre» divisó en una de sus guardias un periscopio que emergía cerca de este barco. Al ir a informar, comenzó un real problema para este militar, quien fue tratado de loco y nunca fue tomado en serio. Recurriendo a hechos históricos y analizando profundamente situaciones concretas, puedo decirle que ya en esos años los alemanes se movían por costas chilenas. Ellos no improvisan, por eso le digo todo esto.
Las teorías de un escape de Hitler a Argentina o a la Antártica, ¿Usted las ha descartado?
He desechado esas teorías, por lógica. Argentina estaba en aquellos años llena de escapados de la Alemania nazi. Los judíos estaban detrás de ellos con un aparato de inteligencia funcionando a tope, que les dio excelentes resultados. Por lo tanto, pensar que Hitler fue a la Argentina, o las tonterías que dicen algunos libros como que fue visto en una cena protocolar con algunas personas elegidas, o que dos o tres mujeres lo vieron caminando por la ciudad de Bariloche, las desecho por poco lógicas, además de inseguras, para un resguardo de un Hitler huido y que debía permanecer oculto.

La Antártica con sus 50 grados bajo cero, y la construcción subterránea de un refugio que debía contar con ciertos adelantos, infraestructura de mantenimiento, edificaciones para el personal, etc., también es imposible. Imagínese la logística que debería tener un lugar con estas características para mantenerse, el traslado de comida, ropas, maquinaria, etc. Se hubiera detectado cualquier barco sospechoso o transporte a la zona.

En cambio, una isla en el sur de Chile, donde la civilización casi no llega —por lo menos, en aquellos años—, daría la respuesta a una serie de extrañas circunstancias que se han detectado, con medicinas avanzadas y algunas técnicas médicas totalmente ignoradas años atrás.
¿Y qué papel tendrían los nombres que han sonado siempre, relacionados con Friendship? ¿Ernesto de la Fuente y otros?
Estoy seguro que muchos de ellos no mienten y dicen una versión propia de lo que pudieron apreciar, o le dejaron ver, en una visita a este lugar. Aquí tendría explicación la observación de un piloto alemán de la Segunda Guerra Mundial que se vio en esta isla y que fue descrito por varias personas que dicen haber estado en esta isla.
Advierto que una serie de temas aislados en Chile, los cuales siempre se han comentado por encima, están siendo recompuestos y situados dentro un gran rompecabezas que es este país. ¿Piensa que se llegará a una explicación final de todo esto?
Mire, existen ciertos temas que me han seguido como fantasmas por la vida. Uno de ellos es la Colonia Dignidad. Estoy seguro que existe un apéndice y ramificaciones que salen de este lugar. Esto me indica que se debe tener la mente abierta y no ponerse barreras de ningún tipo para discernir e investigar. La realidad es más complicada que la misma ficción...... A propósito, la tripulación de uno de estos submarinos alemanes que llegaron a costas chilenas fueron asesinados vilmente, y puedo agregarle que he detectado el cementerio donde están de incógnitos sus cuerpos enterrados.

Cómo ve hay mucho que decir aún...

jueves, 16 de enero de 2014

¿Fue la Isla Friendship el Último Búnker de Hitler?

El periodista chileno Osvaldo Muray —quien en 1966 cogió uno de los primeros hilos de la madeja que llevaría a desentrañar los misterios del caso del enclave alemán en Chile «Colonia Dignidad»—, es autor de un libro titulado «Chile: El Último Búnker de Hitler». El siguiente es un anticipo de su investigación, del análisis de las evidencias que ha reunido y de la posible huida del Führer desde Berlín para refugiarse nada menos que en la Isla Friendship.

(Artículo publicado con el título original de «Hitler vivió y murió en Chile» en la Revista «Ercilla» N° 3.295, del 5 al 18 de junio del 2006).

Cualquier persona que se haya interesado en Adolf Hitler, dictador de Alemania y fundador del nazismo, sabrá que su destino final se ha equilibrado entre dos alternativas:
a) Se suicidó en su refugio subterráneo de Berlín, junto a Eva Braun —luego de casarse con ella—, y los cadáveres de ambos se consumieron en una pira alimentada con 200 litros de petróleo. Dicha tesis fue aceptada finalmente por los vencedores de la Segunda Guerra Mundial en Europa —los Aliados, encabezados por Inglaterra, Rusia y Estados Unidos— que pronto se olvidaron del Führer.

b) Hitler escapó de Berlín y abordando un submarino, integrante de un convoy de naves semejantes, se dirigió al sur del planeta.
En esta parte de la teoría hay dos versiones diferentes. La primera, que se refugió en un escondite subterráneo en un remoto y casi inexplorado territorio antártico, descubierto y bautizado por los noruegos a comienzos de los años 20 como Tierra de la Reina Maud. Y que esta tesis no era una locura lo demuestran las expediciones militares norteamericanas que fueron a la Antártida en busca de un posible búnker secreto del Führer. La segunda versión asegura que Hitler buscó refugio en Argentina, muy cerca de Bariloche. Autores que han teorizado profusamente sobre esta última posibilidad aseguran que Hitler asistió a algunas cenas en su honor, o que conversó con varias mujeres que lo reconocieron como el desaparecido líder de los nazis.

Cuando el fantasma del Führer se atravesó en mis afanes periodísticos, a fines de los años 90 y en forma impensada y sorprendente, se entreveró con el tema de Colonia Dignidad (que era mi propio fantasma desde 1966), pero rechacé la idea por demasiado fantástica. Sin embargo, algo había sucedido a fines de los 80 que me hizo repensar el asunto. Cierto día, un periodista del diario «Fortín Mapocho»Sergio Gutiérrez Patri, editor nacional del periódico, en el que yo era editor del sector Justicia— se me acercó acompañado de una persona que lo fue a visitar, diciéndome: «Te presento a un apreciado amigo, don Pedro Mansilla, arquitecto del Ministerio de Obras Públicas y destacado competidor internacional de deportes submarinos, quien tiene una historia que te va a interesar». De esta manera conocí a Pedro y escuché su sorprendente relato sobre el hallazgo de un submarino, a doscientos metros de una desértica playa en el sur chileno. Junto con su relato, Pedro me dibujó un plano con la ubicación del navío.

Pero los periodistas vivíamos horas turbulentas en Chile. Se había ganado el plebiscito, que puso fin al régimen de Pinochet y el país se aprestaba a su prueba de fuego: una elección democrática para designar un presidente de la República, luego de 17 años de dictadura. Nadie tenía tiempo para submarinos misteriosos. El relato de Pedro Mansilla y el plano de ubicación del navío quedaron para mejores tiempos, archivados en la memoria.


EL SECRETO DE DIGNIDAD

A fines de 1997, a casi una década de la entrevista con Mansilla, caí en la cuenta de que Colonia Dignidad había cumplido treinta años como noticia y los escándalos en la organización germana seguían vigentes, y en aumento, como vigentes estaban este reportero y la revista Ercilla, autores de la denuncia que sacó al enclave alemán de su siesta pueblerina, en marzo de 1966. Entonces propuse publicar una serie de crónicas con un recuento histórico, haciendo notar que Dignidad, que fuera información exclusiva de Ercilla en 1966, había cumplido tres décadas en el plano noticioso y continuaban las informaciones sobre irregularidades como en sus primeros tiempos. Por aquellos días, la justicia iniciaba un nuevo proceso contra el inubicable Paul Schaefer, esta vez a petición del Gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle.

Frente a este renacer del caso, volví a los enigmas de Colonia Dignidad mientras comenzaban a suceder cosas inesperadas. Cierto día de la primavera de 1998, conversando con un analista policial sobre el oculto poder que parecía tener Schaefer, me dijo: «Hemos llegado a la conclusión de que este sujeto posee el conocimiento de algún gran secreto, tal vez de carácter político, por lo que nadie se atreve a hacerle frente». Y agregó sobre la marcha: «Y ese secreto debe ser de tal magnitud que ni siquiera el Gobierno alemán adopta una decisión drástica sobre la colonia, pese a que en Berlín se conoce al dedillo el régimen de esclavitud que agobia a los más de trescientos colonos». Le pregunté cual podría ser dicho secreto y mi amigo replicó: «Es una sospecha solamente, pero demasiado fantástica para hablar de ella».

Esta breve conversación me dejó cavilando un par de meses. En esas cavilaciones descarté que se tratara del ocultamiento en Dignidad de alguno de los criminales de guerra nazis «sumergidos», tales como Borman, Méngele, o algún otro de la cincuentena de grandes asesinos del Tercer Reich, aún con vida. A fines de los 90, los «sumergidos» seguían capeando la intensa persecución judía. Contribuyendo a descartar a los criminales de guerra prófugos, consideré que todos ellos tenían órdenes de captura cursadas por Alemania y otros países, por lo cual no gozarían de la protección del Gobierno germano. Asimismo, los jerarcas de la Colonia habían asegurado que en sus tierras no le darían refugio a ningún nazi connotado. Dignidad evitaba teñirse públicamente de nazista, porque tal etiqueta pondría en peligro su secreta misión oficial, cual era ser un enclave anticomunista para evitar que Chile se convirtiera en una segunda Cuba.

Pero esta oculta «misión» de Dignidad, aceptada sin reparos por los gobiernos de Jorge Alessandri y los que le siguieron, y apoyada alegremente por numerosos políticos de derecha y centro, planteaba una nueva interrogante: ¿Por qué la Inteligencia alemana se preocupa del comunismo en Chile, que es el coto de caza privado de la CIA? Y un segundo enigma: ¿No habrá otra razón, más oculta aún, que el combate anticomunista, y que este combate sea un biombo que oculte otro secreto más trascendente para Alemania?

De tanto darle vueltas al asunto, recordé de pronto a Pedro Mansilla y su submarino... ¿Submarino? Y la palabra me trajo el recuerdo de algunas conjeturas surgidas en diversos ámbitos, especialmente europeos, luego de finalizada la Segunda Guerra Mundial. Esas teorías aseguraban que Hitler había escapado al sur del mundo en una flotilla de submarinos, pero nadie, hasta ahora, había mostrado alguna de tales naves como prueba de indiscutible seriedad.

El próximo y obvio paso era estudiar a Hitler, a los nazis y los últimos días de la guerra en Europa; mejor dicho, la batalla de Berlín. Decididamente, el fantasma recurrente de Adolf Hitler Polz se había instalado en mis preocupaciones. En esta pesquisa, que me llevó a penetrar en las profundidades de medio siglo de historias y rumores, yo buscaba antecedentes que desvirtuaran mi idea del Führer en Chile. Durante dos años estudié libros y crónicas periodísticas que hablaban sobre el tema, esperando que en algún momento surgiera la prueba definitiva de que mis sospechas eran erradas y que Hitler jamás pisó tierra chilena.


¿SUICIDIOS EN EL BÚNKER?

Pero ante cada hallazgo de nuevos antecedentes aparecían algunas evidencias que afirmaban lo contrario, puesto que todos los hechos conocidos y registrados históricamente apuntan a la fuga del Führer pocos días antes que finalice abril de 1945. Esto significaría, por ende, que el matrimonio de Hitler con Eva Braun corrió a cargo de un par de infortunados dobles —o sosias— de uno y otra, quienes, desgraciadamente, fueron asesinados sin testigos en la habitación privada de Hitler. Y es un hecho confirmado que el Führer usaba a sus dobles en ciertas actividades públicas por motivos de seguridad o para confundir a sus enemigos. De este modo, los dos asesinatos en el búnker se hicieron pasar por suicidios.

Es tan poco fiable la identificación de los cadáveres por parte de los testigos que se «reclutaron» para este trágico montaje, que una cocinera, al serle preguntada por las autoridades de ocupación aliadas si estaba segura de que el cadáver que vio era de la Braun, afirmó: «A ella la sacaron envuelta en una frazada para quemarla, pero le sobresalían los pies y llevaba los mismos zapatos que usara en la mañana». Vale decir, la mujer identificó un calzado semejante al que usaba Eva Braun, pero no a la supuesta esposa del Führer.

Otra de las precauciones adoptadas para encubrir la fuga la tomó el mismo Hitler, al exigir a su hombre de confianza, su chofer personal, que tras su suicidio y el de Eva los rociaran con 200 litros de petróleo para reducir los cuerpos a cenizas, «porque no quiero ir a parar a un museo de Moscú». Pero es también creíble que la finalidad de la incineración era evitar que los vencedores recuperaran los cuerpos y constataran que los supuestos suicidas eran perfectos sosias de ambos. Esta estratagema resultó, porque los vencedores, oficialmente, aceptaron la identificación de los restos sin contar con pruebas científicas rigurosas. No obstante, a título personal, todos los líderes —tanto rusos, que hallaron los cuerpos calcinados, como los demás aliados— dijeron desconfiar de esa solución, para opinar que Hitler se había dado a la fuga. Y dichas opiniones eran para tenerlas en cuenta, porque las emitieron Stalin, Eisenhower, Bedell Smith, el mariscal Zhukov y el coronel-general ruso Alexander Gorbatov. Este último era el representante de Stalin en la Kommandatura de Berlín y declaró a los periodistas occidentales el 30 de julio de 1945 que «no hay la menor prueba de la muerte de Hitler y lo más probable es que haya escapado de Alemania». A mayor abundamiento, todos quienes de una u otra forma tuvieron que ver con la invasión y ocupación de Berlín, fueron de la misma opinión.


EL GRAN ESCAPE

A estas alturas de la pesquisa era más que obvio que Hitler se había escapado del Führerbunker. ¿Cómo lo hizo, cuando la capital del Tercer Reich estaba rodeada de soldados rusos por sus cuatro costados? Encontré varias versiones del sistema empleado para el gran escape, pero la que más se acerca al trayecto seguido entre su refugio y el puerto noruego de Kristiansund —donde le aguardaba la flotilla de submarinos— curiosamente la publicó la revista chilena Zig-Zag, el 16 de enero de 1948, señalando:
«El 30 de enero de 1945, el capitán Peter Baumgart transportó a Adolf Hitler, a Eva Braun y a un grupo de leales amigos, desde Tempelhof (aeropuerto de Berlín) hasta Tondern, en Dinamarca, y desde allí a Kristiansand, en Noruega, donde les esperaba la flotilla de submarinos».
Esta versión necesita algunos reparos y precisiones. De partida, la fecha de la fuga no corresponde en absoluto a los hechos conocidos. La fecha más aproximada es la del 19 de abril en adelante, cuando el propio Führer le dice a Karl Doenitz que a partir de ese momento él desaparece y el Gran Almirante (es su título por ser el Comandante en Jefe de la Armada alemana - N. del A.) debe asumir la conducción del Reich. «Usted es un soldado —enfatiza perentoriamente Hitler a Doenitz— y debe obedecer mis órdenes. El marino, no obstante, recién a fines de abril, toma el mando de Alemania y el cargo de Führer (máximo jefe militar).

En la información de la revista Zig-Zag de 1948 se dice que a Hitler le acompañó en su fuga, aparte de Eva Braun, un grupo de amigos. Esto es coherente con otra versión que asegura que el Führer fue llevado a Dinamarca en un avión «Arado 555».

Aquí es necesaria una explicación aclaratoria. Los últimos personajes que llegaron o salieron de Berlín —mejor dicho, del búnker de Hitler— en el mes de abril, lo debieron hacer en pequeños aviones que podían aterrizar o despegar desde una amplia avenida frente al edificio de la Cancillería del Reich (sede del Partido Nazi), conocida como el Eje Este-Oeste, por lo cual es muy posible —y eso nos permite fijar con mayor exactitud la fecha de la fuga— la presencia del Arado 555. Este avión era capaz de transportar a varios pasajeros, lo que es imposible para un pequeño monomotor que a lo sumo transporta a dos o tres personas. El Arado era un monstruo del aire, pero llegó demasiado tarde, como muchas otras armas secretas de Hitler. Se trataba del primer avión a reacción del mundo, dotado de seis motores y capaz de ir desde Alemania a Nueva York, dejar caer cuatro toneladas de bombas y regresar a su base, sin reabastecerse de combustible.

Pero hizo su aparición cuando ya Alemania había perdido la guerra y el único aparato que salió de la fábrica Arado sólo sirvió para rescatar a Hitler desde su refugio y llevarlo a Dinamarca.

Ahora, si el Arado despegó desde Tempelhof significaría que la fuga se inició, a lo menos, una semana antes que terminara el mes de abril, ya que en esos días los rusos se apoderaron del aeropuerto, único que permitiría operar al gigantesco bombardero intercontinental.


UN PARAÍSO PARA HITLER

Las maniobras del almirante Karl Doenitz durante abril despejan cualquier duda que se pudiera tener sobre su rol en la fuga del Führer. Dos años antes, en 1943, cuando Doenitz era el comandante de la flota submarina de los nazis —en esa época el arma más poderosa de Alemania— declaró a un grupo de periodistas alemanes: «Mis submarinos descubrieron un paraíso en la tierra, una admirable fortaleza para el Führer, en algún lugar del mundo. Allí podrá (Hitler) trabajar con plena tranquilidad, preparando sus nuevos planes».

No aclaró el almirante dónde estaba ese paraíso, pero no debe haber sido la Antártida. También era ilógico pensar en Argentina, que se llenó de criminales de guerra al término del conflicto, y donde los comandos judíos buscaban afanosamente a los prófugos del Tercer Reich. Para Hitler, esconderse en Bariloche, como se ha teorizado, era refugiarse en la boca del lobo.

Volviendo a Doenitz, poco antes de la debacle final, Hitler saca de su cargo al comandante en Jefe de la Armada, el Gran Almirante Raeder y nombra a Doenitz en su reemplazo. Obviamente, una medida muy estratégica del Führer. El nuevo jefe naval cambia la sede de la Comandancia en Jefe del arma, que estaba en Pilau, a orillas del Báltico, y la lleva a Flensburg, donde funciona la Escuela Naval de la Marina. ¿Cuál es la razón de este cambio?

Pilau está en el camino por donde llegan a Berlín las tropas rusas; Flensburg se ubica al norte de Alemania, también a orillas del Mar Báltico, pero fronterizo con Dinamarca que permanece en poder del Ejército alemán. Un poco más al norte de Dinamarca, tras cruzar un estrecho, está Noruega —también en poder de los nazis—, y en la esquina misma del territorio noruego, el puerto de Kristiansand, donde se reúne la flotilla del gran escape. Esto significa que un vuelo desde Berlín a Flensburg, se realiza sobre territorio controlado por Alemania, aunque los rusos ya dominen la capital del Reich.

Instalado en la Escuela Naval, Doenitz ordena que una promoción completa de submarinistas se ponga bajo sus directas órdenes y como las conversaciones sobre rendición ya están muy avanzadas con el enemigo, manda radiar una orden de rendición a todos los submarinos que navegan por el mundo. Todo este panorama tiene una sola explicación: los submarinistas van a integrar la flotilla del gran escape (¿para qué otra cosa necesita submarinistas, si la guerra está terminando?). En cuanto a la orden de rendición a los submarinos es muy evidente su intención. Cuando el enemigo se entera de tal orden cesa de perseguirlos, porque centenares de dichas naves comienzan a aflorar a la superficie del mar con bandera blanca. De este modo, la flotilla del gran escape navega casi tranquilamente rumbo a Chile.


DE CABO VERDE AL SUR DE CHILE

La flotilla, compuesta a lo menos por seis submarinos, sale de Noruega al Mar del Norte y bordea el sur de Islandia. Ya en el Atlántico, la travesía se cumple sin inconvenientes. Pero cuando la flotilla —que navega sumergida— pasa entre África y Brasil, frente a las islas del Cabo Verde, se rompe la tranquilidad de la navegación.

Es la madrugada del 4 de julio de 1945. Un destructor brasileño choca inesperadamente contra un submarino que, al parecer por la escasa profundidad en que ocurre la colisión, se estaba sumergiendo. Del barco brasileño se alerta a otro destructor que patrulla en las cercanías y todo indica —por lo que sucedió después— que los dos submarinos encargados de proteger el convoy del Führer se quedan en las proximidades del incidente para detener a los brasileños, mientras el resto de las naves escapa raudamente con rumbo sur.

El segundo destructor, que llega cuatro horas después en apoyo del primero es el Bahía con una dotación de 360 tripulantes. La situación se complica para los alemanes y uno de los submarinos de combate dispara un torpedo contra el buque recién llegado. El impacto da justamente en la proa y muy cerca de la santabárbara, por lo que la explosión causa un serio daño a la nave que comienza a hundirse con letal rapidez. De sus 360 hombres sólo se salvan 40.

Una semana después, el 12 de julio, otro destructor brasileño que ha permanecido en el área donde se hundió el Bahía detecta a un submarino y lo ataca con cargas de profundidad. Es fácil suponer que el submarino permaneció sumergido, esperando que los perseguidores se convencieran de que había escapado, para poder reanudar su travesía.

Es posible suponer que por razones estratégicas y conversaciones de muy alto nivel entre alguna autoridad nazi «sumergida» y el Gobierno argentino —claramente pro nazi—, los dos submarinos de combate cambien su trayectoria y no sigan en el convoy del Führer. Por ello, el 10 de julio se rinde en Buenos Aires el U-530, al mando del teniente de navío Otto Weirmutt y su tripulación de 54 hombres.

En medio de estas historias de rendiciones, la prensa argentina informa de avistamientos de a lo menos otros tres submarinos, uno de los cuales es apresado por la Marina, pero dejado libre después, al decir de la prensa. Tales navíos desaparecen rumbo al sur.

La flotilla del gran escape, entretanto, ha entrado al Pacífico. El submarino que transporta a Hitler fondea en el refugio que el almirante Karl Doenitz calificara como «paraíso en la tierra», y que no es otro que la hoy llamada isla Friendship, en la provincia de Aisén. Otro submarino llega hasta Valdivia, donde es hundido por su tripulación. Un tercer navío reposa en Bahía Mansa y un cuarto submarino es detectado y perseguido por la Fach [Fuerza Aérea de Chile - N. de Xentor] en Iquique, pero escapa y hoy se encuentra hundido en la costa de Antofagasta.

Un quinto submarino fue dinamitado, hundido y reflotado en una playa de la Séptima Región, pero esa nave nos cuenta otra historia, porque fue escenario de un asesinato múltiple.


¿Quiénes tenían interés en dinamitar ese submarino, instalado al costado norte y muy próximo al faro Carranza, un faro de la Armada chilena? Tras el análisis de los sucesos ocurridos en el refugio berlinés de Hitler, es forzoso arribar a una sola conclusión: Martin Borman, canciller del Partido Nazi y su hombre de confianza. En los dos últimos meses de la guerra, ninguno de los generales o mariscales del Reich tenía acceso al Führer si Borman no lo autorizaba. Su sistema era simple: aparentando relevar al jefe de sus agobiadoras tareas, «filtraba» las visitas, hasta que llegó un momento en que el Führer se tornó invisible para sus generales y líderes políticos. Sólo tres de los sátrapas del dictador no eran manejados por el canciller del partido: Goebbels, Goering y Himmler.

No cabe la menor duda de que fue Martin Borman quien ideó el gran escape, convenciendo al Führer de huir de Berlín —y de Alemania—, porque, al parecer, Hitler realmente quería morir en el Fuhrerbunker. También es evidente que Borman abandona el refugio mucho después que Hitler, en el pequeño submarino hoy abandonado en Carranza. Llegados al lugar elegido y descargados los valores que transportaba, decide eliminar a los tripulantes —quizás no a los oficiales— y para ello debe haber instalado una carga explosiva en el sector de los torpedos, donde están las literas de los marinos, la que estalló cuando éstos dormían. Hay un testigo que escuchó la detonación en horas de la madrugada.

Para ese genio maléfico que era Borman, un grupo de marinos era un potencial peligro de contar lo que sabían, decidiendo su eliminación.

Muchos años después, el administrador de la Estancia Flora, Florencio Arellano, le dijo a este periodista que unos alemanes que llegaron en avión se llevaron el contenido del barco, y mostró el cable que sirvió para reflotarlo, montando un andarivel para transportar la carga hacia la playa.

Osvaldo Muray.


Artículo original:
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