lunes, 9 de febrero de 2015

Viajeros reviven mitos de la Isla Friendship

Por Eduardo Burgos S.
Para «La Estrella» de Chiloé (4 de Febrero del 2015).


Al sur de Chiloé, esta enigmática ínsula sigue manteniendo el interés de nacionales y extranjeros.

Los Capitanes Claudio Breit y Álex Ojeda revisando la carta de navegación y viendo dónde debiera encontrase Friendship.

Corría mediados de los años 80 y en Chile se daba a conocer el extraño caso de una especie de congregación religiosa ubicada en las islas Chonos, al sur de Chiloé, habitada por extraños personajes de aspecto nórdico, los cuales tendrían el poder y la tecnología para sanar y predecir el futuro, además de contacto con seres extraterrestres.

Se relacionaban con chilenos y extranjeros a través de la radio de banda ciudadana y recibían visitas en sus instalaciones por medio de un moderno navío llamado Mytilus II, en el cual algunos «elegidos» eran transportados siempre de noche por los intrincados canales de la Patagonia.

Tal como comenzó a tejerse esta leyenda logró tener su apogeo, que incluyó expediciones y extensos reportajes a través de los más diversos medios de comunicación, así mismo se diluyó en el tiempo. Pero permaneció en la memoria colectiva y el interés recurrente —que ha traspasado las fronteras nacionales— de encontrar este lugar.

Igual que lo hiciera el ya mitológico yate Mytilus II, en sus viajes a la denominada isla Friendship (amistad), actualmente es posible encontrar una oferta real y palpable hacia dicho lugar. La travesía es menos fuera de lo normal de lo que podríamos pensar, tanto así que ya muchos la han realizado.

Es el caso del catamarán Dawn Treader, del capitán Claudio Breit. Un navío que periódicamente realiza viajes tipo charter hacia una isla que está en las coordenadas señaladas por los supuestos habitantes del islote (latitud 45°1'20.88'' S y longitud 74°10'16.18'' W), convertido ya en mito y materia de investigación de ufólogos y amantes de lo desconocido.

El islote que algunos creen que es la Isla Friendship, y al que se dirige el catamarán Dawn Treader.

«Yo navego este territorio porque turistas extranjeros me piden que los lleve a buscar la isla Friendship y me contratan para recorrer toda esta zona», comenta el capitán, mostrando en una carta de navegación un sector a unos 50 kilómetros al sur de Quellón, advirtiendo que «es una zona muy peligrosa para navegar, por lo traicionero de los vientos, que son muy cambiantes».

La misma fuente señala que el lugar se trata de una ínsula y simplemente eso, donde no han encontrado vestigios de instalaciones ultra tecnológicas como las descritas en reportajes de televisión, por quienes supuestamente habían viajado a ella y curados de graves enfermedades como el cáncer, por ejemplo.


CARACTERÍSTICAS

De esos relatos ochenteros, se habla de un lugar habitado por personas de aspecto nórdico, muy altas y con acento «gringo», que en construcciones subterráneas albergaban tecnologías desconocidas en el resto del planeta y con las cuales beneficiaban a algunos «contactados».

Mito o realidad, el caso es que no fueron pocos quienes se contactaban como radio aficionados con esta supuesta comunidad de colonos de las islas Chonos y cuya historia causó furor tres décadas atrás, cuando TVN emitió un reportaje donde entre otras cosas, los habitantes de Friendship habrían anunciado acontecimientos tales como avistamientos ovni y el desastre del transbordador espacial Challenger [Nota de Xentor: Fueron dos reportajes, emitidos el primero en 1999, y el segundo el 2000].

Breit apuesta a que «si yo creyera en los extraterrestres, diría que se trata de una pequeña base de experimentación» y lo relaciona con las reservas de agua dulce de la Patagonia. «Con la crisis actual sabemos que el agua en algún momento se va a acabar y es cosa de ver que hoy en día un litro de petróleo cuesta la mitad que uno de agua mineral», reflexiona.

Patricia Foncillas, esposa del capitán del Dawn Treader indica que «nosotros estábamos motivados como familia de conocer ese lugar, así que organizamos ese chárter con otras personas», detallando cómo comienza esta oferta de navegaciones a Friendship.

«Personalmente yo no vi nada y tampoco prometemos a los viajeros que vayan a vivir algo especial, pero tengo amigos que han ido y que han vivido situaciones muy raras», explica la navegante, precisando que «por ejemplo, han relatado noches en que se ha hecho casi de día, con intensas luminosidades».


Daniel Morales, Contactado por Friendship.
HALLAZGOS

Otras experiencias de los amigos de Patricia hablan de las mismas luminosidades acompañadas de hallazgos de amplias huellas circulares en el pasto (de las típicas de aterrizajes ovni). «También he visto extrañas esferas luminosas en el cielo y bajo el mar, donde también me han contado de fotos aéreas donde se ven estructuras bajo la superficie», agrega.

Lo narrado coincide con el relato de quienes en los '80 se contactaban con los Friendship y quienes supuestamente estuvieron en la isla. Se hablaba sobre todo de construcciones subterráneas, que no se avizoraban desde la superficie de la ínsula.

Uno de los contactados en ese tiempo fue el ingeniero en electrónica Daniel Morales, también hoy avecindado en Ancud, quien detalla que «una vez le pregunté a uno de ellos, a Ariel, "ustedes qué son, extraterrestres, vienen del futuro o del pasado" y él me dijo que eran personas comunes y corrientes, que habían tenido una experiencia maravillosa».

El mismo Morales manifiesta que, ante otra consulta, el mismo Ariel le habría confidenciado que «nosotros sí tenemos contacto con gente que viene de otros lugares, los días jueves, cuando bajan los ángeles del señor». Aclara también que no se trata de una secta religiosa, como al comienzo se especuló.

Otro aspecto que desmitifica el ingeniero es que no serían sólo personajes de aspecto nórdico y que alguna vez, caminando por las calles de Ancud se encontró con un grupo de ellos, donde habían también morenos y de rasgos más autóctonos.


El Dawn Treader es un catamarán que realiza 
viajes a donde estaría la enigmática isla.
TEORÍA

La teoría de que se trataría de un grupo nacional socialista, refugiados desde la Segunda Guerra Mundial también la descarta y advierte que «todo lo que ellos nos decían se relacionaba y se centraba en el amor universal y de alguna forma, todos quienes en ese momento nos comunicábamos con ellos cambiábamos mucho», lo que no se condice con la citada doctrina.

Sigue su reflexión indicando que «ahora veo las cosas más simples de la vida y eso es de lo que nos hablaba Friendship, que ahí estaba el mayor tesoro. Yo sé que lo que más apasiona de Friendship es la magia y la tecnología, pero la cosa va por otro lado, por una conciencia universal, donde si el ser humano no cambia su estilo de vida va directo a la destrucción».

De los poderes curativos y la tecnología médica, Morales señala que en gran parte se trataba de la voluntad de los mismos enfermos. Recuerda el caso del pionero de la televisión chilena, Ernesto dela Fuente (un clásico ya en la historia de Friendship) y de su cáncer al pulmón, del cual algunos critican que no hay ninguna prueba.

«Él fumaba mucho, 2 o 3 cajetillas al día y tuvo cáncer al pulmón. No sé hasta qué punto lo sanaron, porque supe después que igual estuvo posteriormente conectado a un equipo de oxígeno, pero el caso es que ha vivido muchos años más», recalca, enfatizando que no sabe si aún está vivo.

Recuerda otros nombres de ese tiempo, como el de Octavio Ortiz, que de vendedor en los '80 ahora está convertido en terapeuta de imanes y que sigue de alguna u otra forma relacionado con Friendship; de hecho ha escrito ya dos libros al respecto, uno editado en Chile y el otro en España. Si bien fue invitado en reiteradas oportunidades a visitar la isla, él y su familia siempre desistieron a última hora.


CONTACTO

En plena entrevista Morales toma su celular y llama a Ortiz. Conversan animadamente y recuerdan a De La Fuente y otros personajes de ese tiempo, de los cuales Octavio da cuenta del fallecimiento de algunos de ellos.

Le comenta Ortiz a Morales que había estado con varias personas en los últimos días, que emprenderían navegación desde Quellón, en la búsqueda de Friendship. Nos enteramos entonces que no sólo el Dawn Treader realiza este tipo de servicio y que al parecer es más común de lo que pensamos.

El catamarán no sería la única nave que va a la isla.
La leyenda no ha terminado y con las nuevas tecnologías de comunicación ha cruzado fronteras, sumando ingredientes que han hecho que vaya creciendo el interés en chilenos y extranjeros de viajar a estos parajes, motivados por lo que ya se ha convertido en una extensión más de la pintoresca mitología de Chiloé.


Dirección del artículo original:
http://www.laestrellachiloe.cl/impresa/2015/02/04/papel#8

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